Que es la Maniobra de Hamilton

¿Qué es la

Maniobra de Hamilton?

¿En qué consiste la Maniobra de Hamilton?

 

Esta maniobra se realiza introduciendo dos dedos en la vagina de una mujer embarazada con la finalidad de llegar hasta el cuello del útero e intentar despegar las membranas de la parte baja del útero. Para ello hay que poder introducir un dedo en el cérvix, es decir, no podría, ni debería hacerse si el cuello está muy duro y cerrado. En ese caso se le podría plantear a la mujer esperar unos días o realizar un masaje cervical o en fondo de saco (SEGO 2013)

Este despegamiento de membranas, provoca un aumento de prostaglandinas, que son las encargadas de que el cuello del útero se prepare para el parto, de que adquiera una consistencia más blanda, cambie de posición y con la ayuda del apoyo de la cabecita del bebé en las contracciones, se vaya abriendo.  

Un método de Inducción al Parto

La maniobra Hamilton está considerada un método de inducción mecánica (aunque esto también es controvertido), y por ello solo debería ofrecerse cuando haya algún motivo de peso para acortar ese embarazo. Aunque dentro de las intervenciones médicas, sería la que más se acerca a la fisiología del inicio del parto y la que menos complicaciones conlleva.

Según la mayoría de los estudios su uso rutinario no tiene suficiente evidencia. Realizada de forma sistemática a partir de las 38 semanas de gestación, aunque se relaciona con menos embarazos que llegarán a las 42 semanas, no ha mostrado beneficios ni mejores resultados obstétricos (Cochrane 2001). De hecho, la guía NICE (National Institute for Healt and Care Excelence) de 2011 no recomienda realizarla en mujeres sanas sin indicación.

En mi opinión, como cualquier otro tipo de intervención, tiene que tener un motivo y los beneficios deben superar los riesgos. Ninguna acción sobre el cuerpo de una mujer es en vano y por supuesto debe ser correctamente informado y consensuado con ella.  

Es decir, tiene sentido ofrecer una maniobra Hamilton cuando la mujer está a las puertas de una inducción farmacológica, que conlleva más riesgos, pero no de forma rutinaria por pasar la “fecha probable” de parto. La evidencia no lo avala y el sentido común tampoco.

Desprendimiento de Membranas

Por otro lado, uno de los requisitos para poder realizarla, si la mujer está de acuerdo, es que el cuello tenga una ligera dilatación, la suficiente como para poder introducir el dedo y despegar las membranas. Es decir, se necesita una mínima dilatación cervical para que sea eficaz y cuanto más maduro esté el cuello (consistencia, borramiento, apertura y posición favorables), más posibilidad hay de que se desencadene el parto después.

Otro motivo por el que concibo realizar este tipo de maniobra es por petición de la mujer y, por supuesto, tras una información previa exhaustiva sobre riesgos/beneficios. Y también hay situaciones en las que esta técnica no se debería realizar como: placenta previa o marginal muy cercana al orificio cervical, sangrado activo, cérvix cerrado, gestación pretérmino, vasa previa o alguna otra contraindicación de parto vaginal.

Riesgos de la Maniobra de Hamilton

 

Para poder elegir si quieres que se te realice cualquier intervención hay que conocer los riesgos y los beneficios. Y este es uno de los grandes problemas con este procedimiento: la cantidad de mujeres a las que se les ha realizado sin información y sin consentimiento. Y esas mujeres después del parto, se han dado cuenta de lo que les habían hecho en la consulta. 

Seguramente todo esto parte de una buena intención por parte de los profesionales sanitarios, por ejemplo, intentar que no sea necesaria una inducción más agresiva,  pero no podemos adueñarnos del cuerpo de una mujer de esa manera, hacer cosas para las que no tenemos permiso, debemos dejar de lado de una vez ese paternalismo para ocupar el lugar que nos toca, que es junto a la mujer como persona independiente, madura, sabia.

Por suerte, esto cada vez está más claro, la violencia obstétrica se denuncia más, las mujeres están más informadas, la atención al parto es mucho mejor en general y es menos frecuente verlo en consulta. A efectos prácticos, cuando este procedimiento es consensuado e informado, puede ser bueno para la mujer que lo acepta. 

Riesgos de la Maniobra de Hamilton

Dolor y molestias

Tanto durante la realización como incluso días después. El 31% de las mujeres a las que se les realiza la perciben como no dolorosa, el 51% como algo dolorosa y el 17% como dolorosa o muy dolorosa (De miranda, 2006). Hasta el 70% de las mujeres describen haber sufrido malestar posterior y molestias. Cuanto menos maduro está el cuello más dolor percibe la mujer, y también está en función de la actitud ante la maniobra y ante el profesional que lo realiza.  

 

Sangrado

El sangrado sería el segundo efecto más frecuente y, si no se avisa, las mujeres pueden asustarse mucho. Al principio puede ser un sangrado (nunca mayor a una regla) de color rojo o rosado que después pasará a un manchado de color marrón que puede durar algún día más. El cuello uterino está muy sensible durante el embarazo y es frecuente que incluso con movimientos suaves se rompa algún capilar en el proceso. Es importante saber que esta hemorragia no suele conllevar mayor riesgo ni complicaciones en la gestación, ni para la madre, ni para el bebé.

 

Contracciones irregulares y dolorosas

Es algo frecuente durante las 24 horas posteriores, ya que tras el barrido de membranas se puede desencadenar una dinámica uterina por efecto de la liberación brusca de prostaglandinas, que no llega a ser de parto, pero sí más intensa de lo habitual en estas primeras etapas. Si el parto acaba desencadenándose, las contracciones se regularizan.

Según un ensayo clínico (De miranda, 2006), no había diferencia en la frecuencia y de las contracciones al comenzar el parto, comparando el grupo de mujeres a las que se les hizo la maniobra y el que tuvo un comienzo espontáneo, aunque las contracciones sí eran más largas en el grupo de la Hamilton. 

 

Rotura accidental de la bolsa

La técnica es sencilla pero, a veces, debido a ese despegamiento se pueden desgarrar las membranas. Es algo poco frecuente, que además no se traduce en un aumento del riesgo para madre y bebé pero que,si se produce, conlleva un ingreso, una inducción farmacológica si no se desencadena el parto a las 24 horas (12 en algunos hospitales) y comienzo de antibioterapia en caso de tener el SGB positivo según protocolo. En este caso, además, puede aumentar el riesgo de infección.

 

Implicaciones psicológicas y emocionales

Cuando planteamos estas opciones no podemos perder de vista la vivencia de la mujer. Algunas que lo pasan realmente mal con los tactos vaginales, mujeres con traumas, dificultades, patologías, nervios, miedo… Son ellas las que tendrán que valorar con detenimiento si esta sería una opción válida o si, por el contrario, les va a suponer un sufrimiento mayor.  

 

Resultados en el parto

Este procedimiento no implica mayor posibilidad de cesárea o parto instrumental. Los resultados perinatales no varían y no aumenta la mortalidad, ni las complicaciones tanto en la madre como en el bebé. En caso de cesárea anterior, un ensayo clínico de 2009 determinó que realizar esta maniobra no aumentaba el riesgo de cesárea en el nuevo embarazo, pero tampoco aumentaba la probabilidad de parto vaginal.

Beneficios de la maniobra Hamilton

 

Comparado con no realizar la maniobra, la probabilidad de comenzar el trabajo de parto es mayor en el grupo de mujeres que han accedido a un despegamiento de membranas, pero la calidad de la evidencia es baja. Es decir, más mujeres se ponen de parto con la maniobra, pero la diferencia no es abismal. En cifras, casi 6 de cada 10 mujeres se pondrán de parto sin maniobra y 7.2 de cada 10 lo harán con la Hamilton (Cochrane 2020).

La certeza de la evidencia es baja, pero sí que se estima que se disminuye la probabilidad de sobrepasar la semana 42 cuando se realiza a partir de la semana 40 (y más en la 41), ya que las mujeres a las que se les ha hecho una Hamilton comienzan el trabajo de parto una media de 1-3 días antes que las que no. La diferencia tampoco es muy concluyente.

Este dato es difícil de valorar, ya que no sabemos cuántas de esas mujeres se habrían puesto de parto igualmente, o cuántas de ellas estaban cerca de hacerlo y, por tanto, la maniobra ha podido acelerar el proceso. Además, en las muestras que se tuvieron en cuenta para la revisión, la mayoría de mujeres estaban entre la semana 40-41 de gestación y de paridad mixta, por lo que es posible que estas cifras no puedan extrapolarse a toda la población de mujeres embarazadas a las que se les ofrecerá este procedimiento.

Beneficios de la Maniobra de Hamilton

¿La maniobra Hamilton reduce las posibilidades de inducción?

El riesgo de inducción es menor cuando se utiliza el barrido de membranas, pero la diferencia sigue sin ser demasiado grande, 313/1000 tendrán una inducción sin haberse realizado el procedimiento y 228/1000 tendrán un parto inducido aún habiendo aceptado la maniobra. Se necesitaría realizar la Hamilton a 8 mujeres para que solo una evitara la inducción (Cochrane 2005).      

En caso de mujeres cuyo parto no sería el primero, sí disminuye en mayor proporción el riesgo de inducción. Este dato también es difícil de valorar, ya que la inducción no es un suceso natural, sino que depende de muchos otros factores que no se valoran en los estudios. Las posibilidades de tener parto vaginal no aumentan con la Hamilton, ni siquiera en el caso de bebés catalogados como “grandes”. Tampoco mejora los resultados perinatales, ni en la mujer ni en el bebé.   

 

¿Qué pasa cuando te despegan las membranas?

Justo después es frecuente tener un manchado, molestias en zona baja del abdomen, zona lumbar, dolor y contracciones irregulares en frecuencia e intensidad. Estas molestias pueden persistir durante algunos días antes de que comience el parto.

El parto se desencadena entre las 24-48 siguientes de forma habitual, pudiendo producirse incluso hasta una semana más tarde.   

 

Conclusión

Si me preguntas ¿es buena o mala la maniobra Hamilton? Te diré que creo que puede ser una intervención válida para muchas mujeres, pero depende de sus circunstancias y de cómo se informe. Para mí sería una opción válida si me plantean una inducción dentro de tres días y tengo previsto aceptarla. No sería opción realizarla solo por el hecho de estar de 40 semanas sin mayor indicación.

 

¿Y si no quiero aceptarla?

Tienes todo el derecho a rechazar cualquier intervención que no creas adecuada y el personal sanitario tenemos el deber de respetarlo. No es una decisión fácil. 

Y acabo citando a la gran Dra. Sara Wickham, un referente como matrona en lo que a inducciones y práctica basada en evidencia se refiere:

“Una de las principales razones (en mi humilde opinión) por las que el uso de esta intervención está aumentando es porque las metas en torno a la normalidad al final del embarazo se están reduciendo progresivamente. Como resultado, la inducción se ofrece con más frecuencia y el barrido de membranas se considera en muchas áreas como un intento de evitarlo. De hecho, muchos de los que lo ofrecen lo hacen porque saben que es preferible a la alternativa… Para aquellas que sienten que la inducción no es lo que quieren, hay algo más que puede reducir sus posibilidades de tenerla: la palabra “no”.

 

También comentarte que se pueden intentar tener contracciones con acupuntuta y fitoterapia,como forma alternativa para comenzar el parto.

Si quieres más información puedes contactar conmigo y lo comentamos.

 

 

Un abrazo,

MARINA

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TESTIMONIOS

Marina Fernández Matrona

Hoy hace una semana que viví la experiencia más maravillosa, salvaje, animal y poderosa de mi vida, el nacimiento de mi segunda hija, Iris, en la intimidad y seguridad de mi guarida, mi hogar, rodeada de amor y respeto y acompañada por las dos personas a las que mas quiero, mi compañero Luis y mi hija Candela y por la mejor matrona que hubiera podido encontrar, Marina.

Me he tratado con Marina en el embarazo
y me ha ido fenomenal, perfecto!! en el primero tuve infecciones de orina todo el embarazo y tomando antobióticos todos los meses.

En el segundo me traté con ella desde el primer día y ni una infección (yo he sufrido de pielonefritis) ¡ni una visita al médico, nada! y el parto perfecto.

Tiene mucha experiencia y da en el clavo.

MARINA FERNANDEZ

¡Hola! soy Marina Fernández, Matrona Integrativa experta en acompañamiento en el embarazo, parto natural y/o en casa, lactancia materna y fertilidad en la mujer

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